El pasado viernes 24 de julio, el Concept Café de Laredo se convirtió en el escenario de una velada muy especial: un evento solidario organizado con el objetivo de recaudar fondos para la investigación del cáncer infantil. Una noche donde la música en directo, la solidaridad y la emoción se unieron para rendir homenaje a Vicky y a todos los niños y niñas que luchan contra esta enfermedad.
El paraíso de los veranos felices
Hay veranos que se quedan para siempre en la piel. Laredo fue uno de esos lugares mágicos para Vicky y sus hermanos; el rincón donde eran niños sin más preocupación que la siguiente ola, el helado de Regma de la tarde, el yogurísimo o la última carrera antes del anochecer. Aunque Vicky ya no está para pisar esa arena, su huella sigue intacta en cada rincón y en cada persona que la quiso.
Música, risas y compromiso
Para devolverle a Vicky todo ese cariño en forma de fiesta, la pandilla de su mamá, Laura, organizó una jornada inolvidable. El Concept Café se llenó solidariamente en un evento que contó con actuaciones musicales en directo que erizaron la piel y una animada sesión de karaoke donde los asistentes cantaron hasta quedarse sin voz.
Además de la música, el compromiso de la localidad quedó patente a través de una gran rifa. Las papeletas pasaban de mano en mano con la ilusión de ganar alguno de los premios donados con el corazón por numerosas empresas de Laredo. Fue una noche de risas mezcladas con lágrimas; alegre y rota a la vez.
Gracias por sostener este sueño
En medio de todo, haciendo que la magia ocurriera, estuvieron Leyre y Willy, embajadores de El Sueño de Vicky en Laredo. Dos personas que decidieron que el recuerdo de Vicky no se apagara y que su sueño siguiera vivo en cada papeleta vendida y en cada euro recaudado para llevar esperanza a las familias que lo necesitan.
Gracias, Leyre y Willy, por no soltar nunca este sueño. Gracias infinitas a cada empresario local por su generosidad con los premios, y a cada persona que llenó el Concept Café aquella noche. Gracias por hacer que Laredo siga siendo, también hoy, un lugar de paz para Vicky. Estaría muy orgullosa.

